DIACONADO |SERVICIO

|REQUISITOS PARA EL DIACONADO

La vida y el carácter de la vida de una persona tienen que satisfacer ciertos requisitos antes de poder servir.

Las Escrituras indican los requisitos.

1. El diácono tiene que ser escogido “de entre vosotros” (Hechos 6:3), y ser un miembro laico de la congregación local por lo menos por un año.

2. El diácono tiene que ser de buena reputación, “de buen testimonio” (Hechos 6:3). La confianza en él de la congregación y de la comunidad son esenciales.

3. El diácono está en un ministerio espiritual, “lleno del Espíritu Santo” (Hechos 6:3), según Hechos 2:4, y sigue siendo “lleno” (Efesios 5:18).

4. El diácono tiene que tomar decisiones sobre asuntos prácticos y temporales y también apoyar al pastor en asuntos espirituales, así que la dirección sana y el consejo sabio necesitan “sabiduría” (Hechos 6:3).

5. El diácono tiene que estar dispuesto a ocuparse en la obra de Dios en la iglesia; y debe “servir” (Hechos 6:2).

6. El diácono tiene que ser “honesto” (1 Timoteo 3:8), v.g., firme y serio.

7. El diácono no puede hablar con “doblez” (1 Timoteo 3:8), tiene que cumplir su palabra, ser confiable.

8. El diácono no debe ser “dado a mucho vino” (1 Timoteo 3:8), sino mesurado, sin depender de los estimulantes físicos.

9. El diácono no codicia “ganancias deshonestas” (1 Timoteo 3:8), sino que es fiel con el diezmo, generoso, y no motivado por el dinero.

10. El diácono debe tener una sana doctrina, guardar “el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Timoteo 3:9), sometiéndose completamente a los principios de la fe de las Asambleas de Dios.

11. El diácono es un creyente maduro, “y éstos también sean sometidos a prueba primero” (1 Timoteo 3:10).

12. El diácono no ha experimentado la disolución de su matrimonio, sino que tiene un matrimonio fiel y monógamo (1 Timoteo 3:12).

13. El diácono administra su hogar en Cristo, y gobierna “bien sus hijos y sus casas” (1 Timoteo 3:12).

14. Los cónyuges de los diáconos (o diaconisas) tienen que ser ejemplos de vida cristiana, “no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (1 Timoteo 3:11).

15. A juicio de la congregación local, una mujer que llene los requisitos mencionados puede ser seleccionada para servir como diaconisa.